miércoles, 22 de julio de 2009

Amor, melancolía, soledad, alegría, serenidad y euforia

Podemos creer o no, podemos pensar o quedar-nos en blanco, podemos ver o simplemente mirar, podemos tocar o quedar-nos consternados con alguna molécula que ronda a nuestro alrededor, pero lo que no podemos dejar de hacer jamás es SENTIR.
Es, en los sentimientos, donde confluyen mucho mas que sórdidos gritos de silencio que ahogan la racionalidad, en ellos están inmersos (tal como el alcohol lo esta en el vino y la inocencia en la niñez) un laso de espiritualidad ulterior, es precisamente en los sentimientos en donde tu energía y el alimento de nuestro ser se confunde y queda perplejo, es en los sentimientos en donde aquellas voces de desesperación están encadenadas con gritos infinitos que manifiestan la locura, la esperanza y la rebeldía mas sincera que un ser humano puede experimentar. ¿En que parte de lo que denominamos “cuerpo” están los sentimientos? Para algunos osados científicos estos se encontrarían en el lóbulo frontal izquierdo de nuestro cerebro ¿será cierto? ¿dos centímetros de masa cerebral tendrán la capacidad de contener esta infinita inquietud y violencia sentimental? ¿Es el cerebro la cárcel de los sentimientos?, científicos, programados e ignorantes. Para nuestra sorpresa los sentimientos efectivamente se localizan en nuestro cuerpo, pero no el cuerpo terrenal, burdo y ordinario que agotamos con la mirada, no en ese cuerpo tridimensional que observamos con luces opacas y esteriotipadas, no ese cuerpo áspero y corrugado que nos muestra el sabio y que podemos sumergir en nuestras manos, los sentimientos se encuentran en nuestro cuerpo espiritual. Aura y energía (para los perfectos videntes), “ángel de la guarda” (para los infantes) y Dios (para los culpables y piadosos católicos) o esencia (para los racionales filósofos) dá igual. Independiente en lo que creamos todos sentimos y nadie puede hacer sorda curiosidad a aquello que va mas allá de lo que nos muestra esta táctil dimensión, en la cual nos hemos creado un mundo atroz, lleno de hambre, miseria y dominación, JUSTAMENTE porque no queremos bañar nuestra mirada en el elixir de la verdad, que esta muy lejos de toda la realidad del mundo que creemos real: Los Sentimientos.

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