Por mucha entrega y profesionalismo, armonía en el argumento y penetración cabal en la mente de los espectadores, la película de Ron Howard por ningún motivo resuelve la controversia de tiempos inmemoriales respecto a la naturaleza social (indiscutible) y la naturaleza política (si es que la tenemos) del ser humano. Aun así no resulta menos cierto que en el universo del film existe un encargo, muchas veces imperceptible, pero al mismo tiempo avasalladora, de un “algo” que nos llega al verla, es muy probable que sea ese “algo” lo que efectivamente engrandezca la mirada del público y resulte clasificarla como una obra simplemente bella, al conjugar valores ulteriores del amor, en las relaciones sociales, con la experiencia individual de un genio, el cual demuestra que todos los derivados de nuestra organización política (economía, matemáticas, ciencias en general) no son un problema para el ser humano, ya que las domina a la perfección he incluso la hace evolucionar a lo largo del tiempo(1)
El verdadero problema lo tiene con sus propios instintos, su propia naturaleza y esto es lo que en el film trasciende: Los derivados de la organización política se dominan porque es una invención y un instrumento funcional de coordinación de las relaciones humanas, jerarquizadas y ordenadas, sin embargo, los problemas que derivan de nuestra organización social y las controversias que uno pueda sufrir consigo mismo (en la llamada naturaleza antisocial), con sus propios instintos, como por ejemplo el ego (representada por el amigo imaginario de nuestro genio) son un problema infinitamente mayor, ya que de estos aflora nuestra verdadera naturaleza de hombre, la cual puede llegar a afectar nuestras relaciones sociales, lo que a diferencia de la posición aristotélica que nos habla de un “caos” solo si es que el ser humano no se organiza políticamente , en el punto que estamos analizando el caos se origina en la propia naturaleza social del hombre, que se excluye de la política, ámbito completamente dominado por el protagonista.
En síntesis, a modo de conclusión y construyendo esta sobre la base del contenido puramente que se nos muestra en el film, diremos que las instituciones políticas que están destinadas a coordinar las relaciones sociales, al ser completamente dominadas por el genio(3) no constituyen parte de las tendencias naturales del ser humano y por tanto tampoco forman parte de los grandes problemas de la humanidad, ya que la razón porque las derivaciones de la política, en ocasiones, se nos muestran dentro de la sociedad misma como algo perverso y catalizador de controversias mayores es atribuible al argumento primero: Producen problemas exclusivamente porque es invención del ser humano, es decir, hay un alto grado de posibilidades que se funden en error, ya que nuestra limitación terrenal nos orienta perpetuamente a la imperfección de los sistemas. En la película el contractualismo esta inmersa de igual manera que la inocencia en la niñez o el amor en los actos humanos de verdadera entrega, sin embargo, no responden a la interrogante inicial respecto a la existencia de una naturaleza política en todos nosotros (en todo caso doy fé que jamás fue su fin ultimo), pero no resulta menos cierto que con precisión nos otorga las herramientas fácticas para comenzar a discutir el tema con un mayor auge y con el nivel que le corresponde.
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(1)Recordemos que el protagonista destruye la teoría económica de “el padre de la economía”, Adam Smith, a partir de un hecho consecutivamente social (en definitiva natural) como lo es la matemática que funciona alrededor de las relaciones humanas.
(2)Cabe señalar que Hobbes (contractualista) también concibe el estado de naturaleza del ser humano como un caos, justamente por no tener organización social acabada. Este es uno de los puntos que llaman la atención, ya que existe una tendencia de ambos (Aristóteles y Hobbes) a clasificar las sociedades que puedan llegar a ser a-políticas dentro de una anarquía sin limite, aun así los filósofos nombrados siguen perteneciendo a corrientes diametralmente distintas.
(3)Acordemos que gana el premio Nobel de economía en 1994
lunes, 10 de agosto de 2009
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